Vaya tela con el sobrino

Mi sobrino me hizo sentir divina. Nos dimos vuelta, proseguía muy caliente y me la sepultó en mi conchita otra vez, sentía como latía su carne en mi interior, mis labios vaginales le exprimían la verga tratando de vaciar sus divinos huevos, era infatigable, me llenó la concha con su apreciada y caliente lechita, estaba en las nubes, llena de semen por todas partes, jubilosa y satisfecha.

Tengo por nombre R. y soy una mujer de veintiocho años, alta de buenos pechos, trigueña y sensual, siempre y en toda circunstancia me agrada vestir ropa cortita o bien minifaldas, mi marido lleva por nombre J. y desde hace un tiempo que nuestra relación íntima ha bajado.

Ya antes hacíamos el amor 4 veces por semana, ahora con las justas, puede una o bien en ocasiones 2 cosa que a mi me molesta por que recientemente he soñado con probar penes más gruesos y largos que el de mi marido.

Cuando lo hago, prácticamente todas las noches, me despierto muy sudada y mojada, debo ir a darme una ducha y mudarme de lencería, mas que rico he soñado, con esas vergas solo para mi, que entraban por mis orificios dejándome exhausta.
1510782_244959158999827_173522478_n
La verdad en la casa donde vivo asimismo vive mi sobrino Freduco, mide 1.72 y tiene un buen físico, tiene dieciocho años. Siempre y en toda circunstancia lo veo y recientemente se me ha estado metiendo ideas en mi cabeza, en ocasiones sueño con él haciendo el amor, y tenía muchas ganas de saber como es él en la cama y no perdí el tiempo lo empecé a provocar.

Un día, cuando llegó de la O bien algo exhausto, le llevo un vaso de jugo a fin de que se refresque y me senté a su lado, estábamos conversando un tanto y se me vino a la cabeza la idea de tocarle cerca de su estómago y bajé mi mano. Sin darme cuenta tocaba algo blando, en el momento en que me fijé bien estaba a la altura de su pene, me miró y se fue a su cuarto velozmente.

Al rato salió y se fue a entregar un baño, estuve atenta, cuando apenas salió lo proseguí hasta su cuarto y cuando dejó caer la toalla, me abalancé hacia él, me sorprendió cuando vi ese pedazo de carne, estaba fláccida y tendría unos diez cm, era gruesa.

No aguardé más y empecé a besarle las bolas, a morderlas, meterlas y sacarlas de mi boca, saboreando toda esa piel rugosa, estaba muy caliente, y se lo estaba probando. Veía como iba medrando ese bonito aparato hasta lograr unos veintidos cm, bien larga y venosa, ya no lo podía opinar, era enorme, había conseguido localizar a la persona ideal que me hiciese sentir diferente, no era nada equiparado a los 15cm de mi marido.

Sin darle tiempo lo comencé a besar, le chupé aparato arriba abajo, pasé mi lengua por esa cabeza caliente, gemía y me tomaba de la cabeza, lo eché en cama y le besé su cuerpo. Él no se quedó atrás y empezó a besar mi boca, mi cuello, mis senos, mi estómago, mis piernas, mi ano y llegó a mi vagina, no podía más y me vine y se daba cuenta.

Me afirmó perra, vas a sentirme por curiosa, le afirmé si, rompeme el trasero, rompeme toda, te quiero dentro, y fue conque empezó a meterme suave por que tenía miedo.

Llegó a meterme unos 15cm, ya tenía pavor por los 7 cm que faltaban, contuve mi respiración y me lo metió de un solo golpe, chillé realmente fuerte, me dolió mucho, el dolor de manera lenta se transformaba en un exquisito placer y su pedazo de carne fresca y palpitante me hacía ver el cielo, el placer era incomparable.

Me prosiguió bombeando por un buen rato, dándome cada vez más placer, me solicitó que me volteara, ya tenía miedo, ¿si por mi vagina me hizo doler, que va a ser por mi ano? No aguardó y de un tiro me metió todo ese pedazo, disfruté mucho, chillaba como una ida, ¡que dolor! ¡Que placer!

Me corrí con su pedazo en mi trasero como un par de veces más, le bañé la verga con mis jugos, estaba maravillada. La sacó y sin titubear se la chupé todita y me tragué sus jugos y los míos, ¡que manjar! La metió nuevamente, ahora entró muy simple pese a tenerla durísima y enorme, me acariciaba el clítoris y reventé en múltiples clímax que corrían entre mis piernas…

Mi sobrino me hizo sentir divina. Nos dimos vuelta, proseguía muy caliente y me la sepultó en mi conchita otra vez, sentía como latía su carne en mi interior, mis labios vaginales le exprimían la verga tratando de vaciar sus divinos huevos, ¡que forma de coger y disfrutar!

Era infatigable, me llenó la concha con su apreciada y caliente lechita, estaba en las nubes, llena de semen por doquier, jubilosa y satisfecha, no todos y cada uno de los día tenía un amante de esta manera con tanta vitalidad…

Le agradecí mucho y ahora todas y cada una de las noches ya antes de dormir me hace el amor por mis orificios, se la chupo y me trago su rico semen, me hace el culo y siempre y en toda circunstancia duermo sosegada. Gracias a él he vuelto a sentir la maravilla de disfrutar.

De cuando en cuando mi marido me hace el amor me duermo, ni cuenta me doy que metió su penecito por que no siento totalmente nada en el momento en que me la mete.

Verdaderamente se merece que lo haga bien cornudo, y cada vez será considerablemente más cornudo entonces que descubrí con mi sobrino el sabor de una buena verga, el placer de sentirme plenamente llena, de forma plena satisfecha.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *