Una cita y un lio aventuroso con mi jefe

Hace actualmente de aquello varios años, yo pasaba ahora la mitad de la treintena desprovisto llegar a los 40. Era un tipo común tirando a guapete y que aparentaba menos edad de la que tenía, mas menos aún parecía un adolescente. Había tenido en mi lozanía mis escarceos sexuales con alguno que distinto tío, pero aquello había quedado en el fondo del baúl de los rememoración y era un tío felizmente vinculado. Mi cabeza estaba en los 50, y si bien con calva pronunciada, se conservaba mucho bien, tenía buena planta, se cuidaba, hacía deporte y era de un trato muy absorbente y cercano. Yo llevaba varios años en la empresa, pero por mi puesto, apenas tenía trato con él, que era el consejero general, si bien algún café, conversaciones de trabajo o charla intrascendente, habíamos tenido. Mi amo inmediato se fue de la empresa y me llegó la oportunidad del ascenso, a partir de lo cual mi trato empezó a ser directo y diario con el patrón hasta nos permitiamos el lujo de hablar de videos porno. Pasados unos meses, bien que nulidad hacía conjeturar lo que estaba por llegar, innumerables horas de trabajo juntos, reuniones, viajes, comidas, cenas, mas nadie fuera del entorno sindical y profesonal, nos llevó a un estado de confianza mutua cerca de total y empecé a fijarme en su hermoso culo. Exento ser amigos, lo parecíamos.

Así, un calor el uno y el otro nos quedamos de “rodríguez” y de lunes a jueves, estábamos solos en nuestras casas. Teníamos marcha intensiva, pero para evitar madrugones, trabajábamos por la tarde, de semejante forma que nos permítíamos llegar algo más tarde por la mañanas, luego de disfrutar de las noches de estío de la ciudad. Én esas, un alba al principio de bochorno, me propone ir a jugar pádel y acepté encantado. Era la primera vez que íbamos a pellizco juntos en el plano personal y privado. Luego del pádel, lo habitual era ir a cenar y si se terciaba, tomar una copa.

En el vestidos, pude compulsar lo que estando atuendo se intuía: el tío se conservaba demasiado bien y estaba en forma. Asimismo, era adquirente de una demasiado buena material en su entrepierna, aunque estando flácida. No podía evitar mirarla a hurtadillas (la tengo pequeñita y las pollas grandes son mi pasión), inclusive creo que un amanecer se dió cuenta de ello, aun no dijera ausencia. El cuestión es que nuestras conversaciones afuera del trabajo cada vez eran más personales, nos sincerábamos más el uno con el ajeno, hasta que con alguna copa de vino de más, llegaron las confidencia más íntimas, de frustraciones y fantasías. Y en lo genital, yo fantaseaba con lo que a él le frustraba: su vida carnal era aburrida, con su mujer no pasaba del misionero y carente más, eternamente a oscuras y su mujer ni le tocaba la pene, pellizco que le comía por dentro. Se desahogaba yendo de putas, pero no le llenaba. Por el contrario, yo fantaseaba con volver a hacer lo que años atrás experimenté: pajear a un tío, comérsela y si se terciaba, ser follado. En realidad le contaba que fantaseaba con hacerlo con travestis, no con tíos, pero nunca se sabía… él me confesó que en su mocedad, al igual que yo, también probó, lo típico, amigo de confianza, primo….aquello empezó a ponerme cachondo y en el momento que llegaba a casa, no podía evitar pajearme. Nunca había llegado a plantearme el enrollarme con mi director, ni por amago, pero la ficción era la ficción, mas esta no se la había confesado…
Un día, en seguida del partido de pádel irrumpió en mi cabina de ducha, simulando no haberse dado cuenta de que estaba yo, a la vez que se quitaba la toalla y dejaba al aire toda su desnudez. No llegué a concluir la enunciado “está ocupada”, pues mis ojos, automáticamente se clavaron en su herramienta, que estaba morcillona. Creo que mi expresión fue de incredulidad a la vez que de satisfacción, acompañada con algo de deshonestidad. Y estoy convencido de que eso era lo que el pretendía, comprobarlo, y después de dispensar, salió. Actualmente vistiéndonos, me invitó a comer a su casa. Acepté…obviamente porque allá supe que pellizco iba a pasar. En el vehículo no dijimos una palabra sobre el “incidente” de la lluvia, en realidad hablamos exiguo.

BMIjFKeCQAA7Vvq.jpg-largeYa en su casa, tomando una copa de vino, luego de que se pusiera cómodo con indumentaria veraniega, camiseta y pantalón de lino (otra provocación más), sacó el tema y en seguida de machacar en pordiosear condonación por lo ocurrido en el equipo, le dejé claro que daba igual, que en el fondo había sido divertido, diferente y dentro risas, inclusive gustoso para la vista. En esas, me preguntó si cumpliría mis fantasías con mi amo, curando así sus frustaciones…pensé un par de segundos, no sabía qué decir pero me estaba poniendo cachondo, y lo primero que salió de mi boca fue que si entrambos nos olvidásmenos por un rato de que éramos cabeza y empleado, él era la mejor opción para hacerlo.

Dicho y hecho…me cogió la mano y despaciosamente la puso sobre su gallina por fuera del pantalón y noté que hoy estaba morcillona. Empecé a masajearla con cierta timidez, lo que creo que le puso muy cachondo y en seguida tenía una erección salvaje, dura tanto un bate de beisbol. Le ayudé a quitarse la camiseta, se recostó un escaso en el sofá y me incliné hacia él para lamerle y besarle el pecho y el vientre, bajando hacia la cintura y más abajo…lamiendo y besando su bulto en el pantalón. Se levantó y nos encaminamos al dormitorio…no era plan manchar el sofá…allí, permaneciendo él de pie, me arrodillé delante suya y bajándole los calzas empecé a jugar con su polla… con la mano, con la lengua, los labios. Le besé y lamí las sin ropas y ulteriormente de unos segundos, le indiqué que se tumbara en la hamaca. Acá, de rodillas en medio de sus piernas seguí pajeando, lamiendo, chupando…tronco, brote, ligamento, agujero de la punta. El estaba asaz asaz cachondo (creo que yo más), pero no quería que aquello acabará muy pronto, así que le pedí que abriera las piernas y las levantara y a la vez que le pajeaba me dispuse a lamerle las pelotas, el perineo y tímidamente el ano…pero la excitación era tal, que no pudo más y se corrió como una bestia con unos cuantos caudalosos chorros de leche templada. No lo ví venir (la falta de práctica) y aunque no estaba en mis planes, me llenó la cara y pelo de su néctar, pues en ese momento mi boca y lengua se afanaban en sus pelotas y zonas aledañas al ano. Aún así, no me retiré mientras su polla seguía escupiendo y sentía sus palpitaciones.

No lo sé, fue una sensación extraña, ambos sentíamos un cierto arrepentimiento y desconcierto y, a la vez, excitación y satisfacción. Me preguntó que qué pasaba conmigo, que si quería que me hicera algo… en fín, que si yo no me corría. Le dije que ambos habíamos satisfecho nuestros deseos, que todo lo que viniera a continuación sería un extra. Fui al baño a lavarme la cara y al volver, estaba tumbado, tocándose la polla y ya casi empalmado otra vez. Me preguntó si quería follar y le dije que para ser la primera vez estaba bien, que no sabía si estaba listo y que, teniendo en cuenta que ninguno había follado un culo antes, ni había sido follado, era mejor quedarse con buen sabor de boca. Pero se sentía incómodo, me había seducido, estábamos en su casa y se sentía en la obligación de darme placer. Volví a mirarle y empecé a ponerme cachondo de nuevo. Entonces le propuse una cosa: yo me haría una paja tumbado, con él entre mis piernas frente a mí metiéndome un dedo por el culo (al final fueron dos)…y en apenas un par de minutos me corrí entre gemidos y espasmos…y casi sin darme tiempo, mi jefe se corrió por segunda vez.

Aquel mesde julio lo hicimos unas cuantas veces más…había que aporvechar el tirón, que después del verano no se sabía si podríamos…y pudimos, durante algún tiempo aunque de forma más esporádica, mejorando la técnica, explorando nuevas prácticas, incluso follando…aunque eso es otra historia que ya contaré.

Antes de que pasara un año, nuevos retos profesionales me llevaron a cambiar de trabajo y como el que no quiere la cosa, perdimos todo contacto. Le volví a ver pasados unos años, no hace demasiado tiempo. Tenía buen aspecto, aunque, obviamente más envejecido (ahora debe tener unos 60 años), pero todavía se le veía apetecible. Quién sabe, quizá algún día le llame jejejeje.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *